lunes 3 de noviembre de 2008

XV Memorial Bomberos 2008


La carrera Memorial Bomberos de Madrid se celebra en un parque distinto de los que la Comunidad de Madrid tiene repartidos por la provincia. Este año tocaba el de Navacerrada. La carrera es gratuita, se puede ir con la familia y los niños, que tenían preparados entretenimientos mientras los mayores corrían. El día era precioso, claro, soleado y cálido. Llegamos una hora antes de la salida y aparcamos el coche en el arcén a unos trescientos metros del Parque de Bomberos.

El dorsal te lo daban allí mismo en el Parque y tras calentar un poquito nos fuimos a la línea de salida. Se guardó un minuto de silencio y a continuación el juez de salida se dispuso a dar la salida a los algo más de 600 corredores que estaban allí. Sacó su revolver, cargo las balas de fogueo y preparados, listas... ¡leches, se ha encasquillao! ..a ver otra vez, uno, dos, y click. El juez abre el tambor, los cartuchos por los suelos, y ehhh.... esperaaad, esperaaaaaad un momento que se doy la salida... los bomberos son gente determinada y con recursos... así que ya estábamos corriendo mientras el juez de salida seguía rascándose la cabeza, con gesto dubitativo y sin dejar de mirar a su revolver..


Salimos del Parque y tomamos la carretera hacia la izquierda, metiéndonos la primera cuestecilla. Mi cuñado no había dejado de jurar y perjurar que la mayor parte era cuesta abajo, cosa que yo acababa de entender, pues salíamos y llegábamos en el mismo sitio. Pero bueno, ahí estábamos. Al poco de salir nos metimos a la derecha campo a través, y empezamos a descender por en medio de un prado sin camino determinado y terreno algo irregular. El ritmo empezó a hacerse algo más vivo al dejarnos caer hacia abajo. Es decir, empezamos a correr a calzón quitado. Aunque yo iba rápido, el grueso de corredores, la mayoría bomberos, ya iban bastante por delante de mi.

Tras un rato, llegamos a un camino que se dirigía al pueblo de Navacerrada y lo tomamos. Todo ello era en descenso, con un paisaje de monte y muchas vacas en los alrededores. De repente, ohhh...cuidado, unas vacas espectadoras habían decidido pasarse a la otra orilla y allí estábamos sorteando y esquivando animalitos casi tan altos como nosotros mientras no dejábamos de correr. Afortunadamente un susto y una anécdota.

Después de una cuestecilla llegamos al pueblo de Navacerrada. Hasta aquí todo había sido cuesta abajo, ¿tendría razón mi cuñado? En este momento mis piernas iban un poco machacadas, pues no acostumbro a correr tan rápido ( sobre los 5 y poco minutos km, que nadie se lleve a engaño). Corrimos por el pueblo, sus calles, la plaza, los adoquines, incómodos por su irregularidad y dureza. Tras atravesarlo, salimos una carretera y enseguida nos desviamos a la derecha para coger un camino de tierra. ¡Amigo! Los aproximadamente cinco kilómetros de cuesta abajo se iban a convertir ahora en un cuestón de algo más de un kilómetro en el que deberíamos ganar todo el desnivel que habíamos bajado.

El camino de tierra era un muro para el que yo no estaba preparado. Ni yo ni otros muchos, así que no quedó más remedio que acometer tan empinados caminos andando, La Barranca lo llaman, y paso tras paso, escalar la ladera del monte hasta quedar por encima del Parque. Aquí el camino se hizo de nuevo cuesta abajo y así pudimos llegar a meta corriendo ligeros. Y al final tuvo razón mi cuñado. Cinco kilómetros cuesta abajo y uno y medio de subida. ¿Suena bien, verdad?

A la llegada, bolsa del corredor con camiseta, agua, banderín con el escudo del cuerpo. Y cerveza, refrescos, canapés, panceta, chorizo, etc en las mesas para refrigerio de los corredores, familiares, amigos y fuerzas vivas de Navacerrada. Y tan vivas. En unos pocos minutos sólo quedaron aceitunas y cortezas que también desaparecieron enseguida.

Tras ducharnos en el Parque con agua calentita, nos fuimos a comer al pueblo y así terminamos de pasar un buen día de carreras y paseos serranos. Y eso sí, las piernas estuvieron celebrándolo casi toda la semana.

6 comentarios:

Ana dijo...

Qué bueno lo de la pistola, me encantan estas incidencias,jejeje. Esta noche he soñado con vacas, y en el primer blog de la mañana en el que entro voy y me encuentro con más vacas. ¿Significará algo? ¿Me tengo que poner a dieta?

Enhorabuena, Alfonso, por el disfrute, sobre todo. Quién pudiera.

Pablo dijo...

Tu relato es muy divertido, me he reído mucho con eso de que la carrera es prácticamente toda de bajada. Enhorabuena, lo importante es pasárselo bien y creo que no has desaprovechado la oportunidad :-)

Alfonso dijo...

ana: jejeje, no te preocupes mucho, nunca se han visto vacas corriendo maratones.

pablo: es la primera lección de la montaña...nunca te fíes de las apariencias :)

mayayo dijo...

eoooo, bienvenido a la sierra urbanita feroz!!

me alegro que hayas disfrutado de los paisajes y perfiles ondulantes.
ahh que placer para las piernas y los pulmones, verdad? pero cuidado no te vayas a viciar y te aburras en las laargas llanuras de asfalto capitalino. ;-)

Alfonso dijo...

mayayo: Pues, me ha gustado...¿pero dónde están las llanuras capitalinas? A mí todo se me hacen cuestas :)

Carlos dijo...

Jajaja... Lo de la salida, de traca, pero esas cosillas en carreras como la que describes, sin una medida homologada, sin gente a la búsqueda de marca..., pues que le dan sabor, y tal como la pintas parece una muy buena carrera. De las de volver. Habrá que apuntarla.

Abrazos. ;-)