jueves 1 de enero de 2009

Tercera San Silvestre Vallecana, la de la confirmación

La tarde comenzó bien, con una temperatura agradable para correr, sin excesivo frío. Me dirigí a la cafetería del hotel dónde habíamos quedado para tomar un café previo a la carrera. Allí me encontré con Sergio "Mayayo Oxígeno" y Ana , y después se unirían José Ignacio "Nunca hacía atrás" y Ana "Espirulina". Tras charlar durante unos momentos con estos buenos amigos de blogsfera y correrías, nos dirigimos cada cuál a los cajones respectivos.

En los día previos a esta edición había estado dando muchas vueltas a mi cabeza. La San Silvestre es la carrera que me llevó a correr, y es en cierto modo la justificación última de la temporada y de las competiciones. Quería que me saliera bien y había estado entrenando para ello, incrementando progresivamente, a ritmos pausados, siguiendo el protocolo de calentamiento, estiramientos y enfriamientos.

Todo había ido bien, hasta que en diciembre me aparecieron unas molestias lumbares y me obligaron a estar una semana sin entrenar. Cuando todo parecía volver a la normalidad, unas molestias en la zona glúteo/piramidal me volvieron a dejar diez días sin correr, hasta la misma prueba. La propia carrera me iba a indicar cuales eran las secuelas de estos parones, y lo más importante, si mi pierna derecha iba a ser capaz, desde la planta del pie hasta la cadera de aguantar esta ocasión.

Mi plan era ir tranquilo el primer par de kilómetros para calentar y probar como respondía. Después incrementar y aprovechar las bajadas para ir a un ritmo de 170 / 175 pulsaciones y llegar así hasta la cuesta de la avenida de la Albufera en condiciones de hacer menos de una hora, y a partir de ahí, aguantar el chaparrón para mantener lo conseguido.

Ana se unió a mí en el cajón de 55 minutos, pues quería correr tranquila mientras se recupera de su lesión. Dieron la salida y nos pusimos en marcha entre apretones y algún que otro codazo y pisotón. Se notaba que la carrera iba más cargada de corredores que en años anteriores.

Comenzamos a ritmo tranquilo, de 6'30" el kilómetro, como comprobamos al pasar por el primero. Un poco más adelante me despedí de Ana y seguí sin apretar todavía mucho. Miré las pulsaciones y estas todavía no habían llegado a las 170. Pasado el segundo kilómetro vi que mi pierna iba bien, y empecé acelerar progresivamente el ritmo, hasta que las pulsaciones se quedaron en 172 / 175 por minuto. Pasado el kilómetro tercero el glúteo derecho empezó a mostrar ligeras molestias que aunque no desaparecieron, tampoco fueron a más, por lo que seguí con el ritmo que me había marcado.


Y así iba, más concentrado en mi cuerpo y en el pulsómetro que en todo lo que rodea la carrera. Aunque notaba los aplausos y ánimos del público que, como es habitual, siempre estuvieron presentes y dando ánimo a todos los corredores.

Bajando por el Paseo del Prado noté que este año habían puesto una alfombrilla para medir el tiempo en los 5 kilómetros. Miré el cronómetro e iba por debajo de la media hora, lo que me dío muchos ánimos y alegrías. LLegamos a Atocha y enfilamos la avenida Ciudad de Barcelona. Aquí la concentración de corredores volvió a aumentar por el estrechamiento de la vía. En estas, mis pulsaciones ya iban por encima de 175, por lo que traté de retener un poquito. Muchos chavales ponían su mano a los corredores para chocarla. Lo hice todas las veces que pude, para alimentar su entusiasmo, crear cantera, y también para agradecerles que estuvieran allí dando ánimos.

Llegó la cuesta de la Albufera, y empecé a apechugar con ella. Notaba que iba justo de fuerzas, y mis pulsaciones ya estaban en 180. Reduje la velocidad pero me marqué un ritmo constante que me permitiera superar este tramo sin ceder mucho tiempo. Vi como el globo de los 60 minutos me rebasaba, estaba portado por el monitor de los entrenamientos en el Retiro, pero yo sabía que iba un pelín adelantado, por lo que no me desmoralicé. Me coloqué detrás de él y así aguanté hasta el final de la cuesta. Allí gritos de alegría y alzamiento de brazos al enfilar Sierra del Cadí. Lo peor había pasado.

En los siguientes falsos llanos volví a coger resuello y aceleré un poquito. Sobrepasé el globo de la hora y lo dejé atrás. El gluteo se sumó enmudeciendo. Me iba abriendo paso poco a poco entre un enjambre de corredores. Estaba a tope, me acercaba al final. Cuando enfilé para meta en la cuesta final de calle Candilejas miré el pulsómetro, una punta de 190 pulsaciones, el no va más. Paso meta, miro de reojo y veo que es menos de una hora. ¡ Objetivo conseguido ! Tiempo del crono oficial: 58'41". Los primeros 5 kilómetros en 28'59".

Día Sem Día Fecha Distancia Metros Tiempo Km./h Minutos 1 Km. Estimación 10 Km Fc Med %FC Max FC Max
San Silvestre 2008 241 31/12/08 10000 58,41 10,3 5,53 58,41 174 100,79% 188


5 comentarios:

Ana dijo...

Enhorabuena, Alfonso, me alegro de que acabaras tan bien. Qué bonita carrera esta.

Alfonso dijo...

Gracias Ana. Espero que todo te fuera bien.
Saludos

Carlos dijo...

Bueno, pues enhorabuena por esa carrera. Se me hace difícil pensar en tanta gente corriendo junta.

Feliz Año. ;-)

mayayo dijo...

norabuena alfonso!

no solo por la marca, las sensaciones tal como ha ido la carrera seguro q te han dejado gran sabor de boca. Por cierto, segun tus referencias, veo que tus latidos y los mios fueron casi casi a la par en carrera, tramo a tramo. :-)

Oyes como te llama Getafe? :-D

Jose Ignacio Hita Barraza dijo...

Eyyy, que no te había dicho nada!! Enhorabuena muchacho, ya nos vamos haciendo unos veteranos de subir la Albufera ;)