lunes 18 de enero de 2010

San Silvestre 2009




La San Silvestre es una carrera que se disfruta cada año, por más veces que uno la corra. Este año había novedades, ya que quizás por las obras de Serrano el trazado se había cambiado y una parte importante discurría por el Paseo de la Castellana, lo que daba anchura extra y también hacía más prominente el efecto bajada sostenida, sin ninguna pequeña cuesta como las que tenía el trazado anterior.

Para este año, el plan era ir acompañado por mi cuñado JL, que iba a los suyo, a bajar de los 45 y quizás de los 43. Y por mi amigo Manolo, que debutaba con la mejor carrera que tiene Madrid para ello. Habíamos realizado algún entrenamiento juntos y yo me había ofrecido a correrla con él.

En los alrededores del Bernabeu encontramos a algunos de los CCC, Ana, José, Teresa, Javier... charlamos un rato y nos hacemos algunas fotos y luego todos ellos se dirigen a sus cajones mientras me quedo sólo esperando a mi amigo Manolo.

Caliento un poquito y en estas me encuentro con la vikinga Ana, que se dirige también a su lugar de salida, pero no veo a Sergio, que como aguerrido legionario de la Legión Rosa, ya había tomado posiciones en la vanguardia silvestrina.

Sigo infructuosamente tratando de contactar con Manolo, y el hacía lo propio conmigo, pero por cosas de la telefonía celular, no fue posible y ya no le vería hasta después de la carrera. Así que me dirigí con algo de pesar y frustración a mi cajón de salida.

El día había estado nublado, con momentos incluso de sol en Vallekas que me hicieron pensar, ingenuamente que no llovería, por lo que hasta el último momento dudé de si llevar protección de lluvia o no (mi mujer me sacó de dudas). Y menos mal que le hice caso y la llevé, por lo que cayó después.

En el momento de la salida, una vez que el sol había caído, la temperatura era baja y empezaron a caer algunas gotas. La carrera no iba a ser apacible en lo meteorológico.

Como siempre, la salida se hizo en medio de gritos, chillidos, risas, olas humanas, y los chirridos electrónicos de los chips. Apenas se podía avanzar en esos primeros momentos en los que atacábamos la cuesta de Concha Espina. Poco a poco fui cogiendo el ritmo aunque el primer kilómetro lo hice en algo más de 7 minutos.

A partir de ahí, aprieto un poco, aprovechando que ya hay huecos por los que colarse, y los siguientes kilómetros voy recuperando a un ritmo de por debajo de los 6 minutos kilómetro. La lluvia ya se dejaba notar y tras llegar al Paseo de la Castellana, empiezo a notar picotazos en la manos y en la cara, ¡¡¡ estaba granizando !!!

En esos momentos, el frío, la lluvia y el granizo estaban haciendo de la San silvestre la edición más dura que haya corrido. La animación del público en estos comienzos era menor que en otros años, y en Castellana, además del tiempo, se unía que no es una avenida apta ni apropiada para meter ánimos. Pero era igual, ahí estábamos los numerosísimos corredores haciendo frente al chaparrón de hielo y agua, saltando y pisando charcos, evitando resbalar y disfrutando de la noche, del correr y de los pocos valientes que a paraguas abierto nos daban ánimos.

Poco a poco iban pasando los kilómetros sin darme cuenta, de tan enfrascado como iba evitando los arroyos, o meterme una leche, pues llevaba la visión limitada por las gafas empapadas. Maldecía mi descuido, no hay carrera en que no descuide algo, y me acordaba de Pablo y su consejo de correr siempre con gorra.

En fin, que ya estábamos en Ciudad de Barcelona y allí la animación empezó a crecer y el público a dar abrigo a los corredores. En este momento noté algo de desfallecimiento en las piernas y vi las pulsaciones muy altas, por encima de 180 y decidí frenarme un poco.

Me dejé caer hasta Puente de Vallecas, encaré Albulfera, que este año se me hizo algo empinada, aunque el ambiente y los ánimos de los espectadores ayudaban mucho. Al coronar, solté un grito de alegría. Este año yo fui el único que lo hizo. Se conoce que todos íbamos algo menguados por la meteorología. Miro el reloj, voy unos segundos por encima de la hora, en la cuesta he perdido mi ventaja, así que acelero. Mis ambiciones son modestas, acabar, y si es posible, hacer menos de una hora. Que uno también tiene su pequeño orgullo. Este último kilómetro se me hizo especialmente penoso, la lluvia, las manos ateridas, el corazón zumbando y las piernas próximas a quebrarse, pero aguanto, pero siento que bajo el ritmo, que llega la curva final, que me quedo clavado en la última cuesta, en esa puntilla final que la San Silvestre da los que llegan justos de entrenamiento y fuerzas, son sólo los últimos metros, saco fuerzas de donde no las hay y paso meta. Miro el cronómetro, y sí, menos de una hora, 59' y 56" para ser exactos.


PD. ¡Enhorabuena Manolo! Una gran carrera y un gran debut el tuyo. Al final entramos a la par. Ya te lo dije y lo repito. Sentí mucho el no haber podido correrla juntos. Espero que esta San Silvestre te haya abierto las puertas a este mundo del atletismo popular.

9 comentarios:

mayayo dijo...

Enhorabuena tambien para ti, Alfonso! superar todo lo que se nos vino encima ese día, y con buen ritmo, no era facil, no jaja :-)


Ah! Y no contento con la Sansil mas épica de la historia, veo que de seguido te has graduado a los crosses. Claro, deben ser las consecuencias del progresivo deterioro del riego cerebral que padecemos por la edad. Cualquier día te veo triscando por el monte, que es el estadio terminal del virus. ;-)

Carlos dijo...

Mayayo, no me lo piques...

Enhorabuena por esa carrera Alfonso, pero sobre todo por saberte rodear de tan buena gente. Así da gusto.

Abrazos. ;-)

Alfonso dijo...

mayayo: Pues sí, superar esas inclemencias tuvo su punto, pero lo pasé muy bien. Lo pero fue el destemple tras la meta, pero sólo por que no me coordiné bien con mis asistencias :)
Y si los cross son como los que organiza Carlos en Ávila, seguro que me apunto a más de uno, sería de locos no hacerlo :)

Carlos: Gracias, la gente es estupenda, y también la encuentras por otros lares, tú ya sabes.

Tecolinha dijo...

¡Qué bueno! jeje, La he revivido otra vez, la lluvia, el granizo, la salida...
Enhorabuena por el tiempo, mola conseguir esos pequeños premios, aunque el mejor es siempre acabar con buenas sensaciones, pero si además cumples otros objetivos, pues mejor, jeje.
Me gustó mucho que nos viéramos todos antes, fue un buen comienzo, y tu "Feliz Año Nuevo" me llegó al alma, porque nunca me habian dicho eso antes de una carrera.
Un saludo.

Pablo dijo...

Realmente épica, desde luego ! Aunque más que una gorra, más os hubiera valido llevar casco de bombero (por lo del granizo). Felicidades por las sensaciones y también por el cumpleaños ! :-)

Alfonso dijo...

Tecolinha: Aunque te pilla un poco a trasmano, espero que repitas de vez en cuando y así te lleves el Feliz Año puesto :)

Pablo: ¿Cómo picaba, verdad? Gracias!!!

Santi Palillo dijo...

Eso si que es calcular bien el ritmo Alfonso; por allí me encontré con Javi que os andaba buscando al resto; al final corrí con mi hija bajo las inclemencias climatológicas, bien que lo he pagado en forma de trancazo persistente pero el año que viene a repetir.

Tu amigo Manolo que se venga a la próxima caótica, allí seguro que no se pierde nadie ;-)

Ana dijo...

Antes que nada, felicidades retrasadas por tu cumple, de nos ser por la críptica entrada de Pablo y tu desorientador comentario, ni nos hubiéramos enterado. Y eso sí que no: aquí nos hacemos viejos todos o no se quién al río.

Fue un gusto verte en la San Silvestre un año más. La que nos cayó, madre.

Alfonso dijo...

santi: pues sí, pasamos un poquito de frío. El año que viene tráete el anorak por si a caso :)

ana: gracias ana y con ganas de seguir cumpliendo, san silvestres, digo.